La estepa blanca crece en el Puig Campana y se toma como infusión para facilitar la digestión
La estepa blanca crece en el Puig Campana y se toma como infusión para facilitar la digestión
Estepa blanca. Estepa d´escurar. Cistus albidus L.
La estepa blanca es una planta que crece en las laderas del Puig Campana. Es muy vistosa y es la que ha elegido Manuel Mayor Rabasa, El Beato, para este mes de mayo. Gracias a la generosidad de este estudioso de la flora de Finestrat, es posible saber más sobre las flores que crecen en esta localidad de la Marina Baixa.
¿¿¿Sabías que...???
Mi nombre popular “estepa blanca” no me viene dado por el color de mis flores que son rosadas. Raramente encontraréis ejemplares con flores blancas. La razón principal de mi denominación la encontraremos en el epíteto latino “albidus” que significa blanquecino, dada la abundante pelusilla de este color que cubre mis hojas y tallos, lo que me permite:
- Repeler los rayos solares, reduciendo la transpiración y, de este modo, poder resistir las altas temperaturas veraniegas.
- Impedir que herbívoros, como el arruí, se coman mis hojas.
Para soportar la canícula, el calor abrasivo del verano, me desprendo de parte de mis hojas para evitar perder agua por evaporación, ya que transpiro a través de ellas; de lo contrario mi supervivencia estaría seriamente comprometida.
En tiempos de mucha escasez, como lo fue durante la Guerra Civil Española y la Posguerra, mis hojas se utilizaban como:
-Sustituto del tabaco, producto de importación que estaba al alcance de unos pocos privilegiados. Para ello se secaban y se machacaban en un mortero.
- Estropajos, mezclándolas con agua y tierra, para fregar paelleras, sartenes...
-Sustituto del actual “papel higiénico” por parte de pastores y campesinos, mucho más suave que una piedra.
Con mis hojas se preparan infusiones que facilitan la digestión.
Si hervimos 50 gramos de hojas en un litro de vino tinto y luego procedemos a colarlas, el líquido resultante se aplica en forma de cataplasma en heridas, llagas, úlceras, así como también se puede utilizar para desinfectarlas y acelerar su cicatrización.
Mis semillas son pequeñísimas y comestibles. Se encuentran dentro de unas cápsulas y son muy apreciadas por cabras, los arruís, que se desplazan a zonas bajas de montaña en busca del preciado “tesoro”.
Mis flores son muy visitadas por todo tipo de insectos ya que tienen abundante néctar.
Me quemo en caso de incendio con mucha facilidad, pero me regenero rápidamente, ya que mis semillas resisten el fuego y las altísimas temperaturas a las que se ven expuestas.
A través de mis raíces, obtiene los nutrientes necesarios para su desarrollo una planta parasitaria: chupamieles, filoseta (Cytinus hipofisitis). En valenciano se denomina frare d’estepa.
Curiosidades:
- Recolección y secado de una planta con fines medicinales:
- las plantas poco desarrolladas no deben CORTARSE; tampoco las que escasean en la zona.
- Suelen recolectarse durante el periodo de floración o anteriormente, sin la humedad de la noche y antes de las horas de más calor.
- nunca debemos de arrancar la planta de raíz, estaríamos esquilmándola.
- para cortarla usaremos unas tijeras de podar.
- no las recolectaremos en lugares que están contaminados: cerca de carreteras, pistas forestales, caminos, bancales cultivados, etc.
- se debe cortar lo estrictamente necesario para que la planta restante pueda recuperarse.
- su TRANSPORTE debe hacerse en recipientes aireados, nunca utilizar bolsas de plástico.
- los manojos que van a SECARSE no deben de estar muy tupidos para que el aire circule por su interior.
- el hilo que los sujeta tiene que ser de algodón y debe estar suelto, nunca apretado, para evitar que se pudran esas partes por falta de aire.
- los colgaremos durante 10 a 20 días del techo, boca abajo, en zonas ventiladas, sin humedad ambiental, con temperaturas entre 23-25 grados centígrados. Nunca bajo la luz directa del Sol y al abrigo del polvo y la humedad.
- una vez seca, la planta mantiene sus propiedades medicinales durante un año aproximadamente.
- finalmente procederemos a su ENVASADO, asegurándonos de que no presenta parásitos. Lo haremos en frascos de cristal cerrados herméticamente para que no entre el aire. Los etiquetaremos colocando el nombre de la planta, fecha de recolección y de envasado.
- la almacenamos en un lugar seco, fresco en la que no reciba los rayos solares. Lo vigilaremos de vez en cuando para ver si está libre de parásitos (hongos, insectos, etc.).
- preparar una INFUSIÓN: utilizaremos recipientes de acero inoxidable o cristal resistente al fuego. Calentada el agua a punto de ebullición, la echaremos en una taza de porcelana con tapa o en un vaso de cristal donde está depositada la planta. La dejaremos reposar entre 5-10 minutos. Colaremos la infusión con un colador de algodón (coladores de café tradicionales). Lo removeremos con una cucharilla. La podemos endulzar con miel, panela; nunca con azúcar blanco.
Advertencia: si no seguimos estas pautas se perderán sus propiedades.
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